QUIEN FUE EL CURA JOSE GABRIEL BROCHERO

Crédito:

José Gabriel del Rosario Brochero nació en 1840 en las Sierras Chicas de la provincia mediterránea argentina. Murió en 1914, leproso y ciego. Su misión la desarrolló a lomo de mula. Fue incansable en el rescate de las almas de una población serrana muy pobre, aislada y olvidada, y librada al estrago del alcoholismo y la violencia.

El cura Brochero, como se lo conoce popularmente, dejó una huella imborrable en el bello paisaje de Traslasierra: con la ayuda de sus “ovejas”, construyó caminos, escuelas, capillas, oficinas de correos y una Casa de Ejercicios espirituales en la Villa del Tránsito, hoy llamada Villa Cura Brochero en su honor.

El jesuita argentino Guillermo Ortiz, responsable de Programas en Lengua Española de Radio Vaticana, y de quien Jorge Bergogliofue confesor, director espiritual y amigo, tiene a su cargo las catequesis brocherianas en estos días previos a la beatificación.

A continuación, algunos extractos de sus comentarios, publicados en el sitio de Radio Vaticana:

“Para saber quién fue el cura Brochero, [hay que] subirse al cerro Champaquí que es lo más alto tras las Sierras Grandes de Córdoba, a 2800 metros de altura, y desde allí contemplar la extensión hasta los llanos de La Rioja, porque el corazón del cura Brochero, sacerdote abnegado y evangelizador incansable, recorrió todo ese territorio a lomo de mula. Brochero era un cura pobre de cosas, pero muy rico de cariño por la gente, como Jesús. Las sierras son muy lindas. Pero también muy duras para sus habitantes y, como ahora, cuando Brochero recorrió estos parajes donde se mezclan el verde y el desierto, había mucha miseria material y espiritual. Aunque no tenían caminos, el cura los hizo con su mula malacara, visitando a todos lo que vivían en su inmensa parroquia. Les enseñaba el catecismo, acompañaba a los enfermos y animaba a todos al trabajo y a la vida cristiana. Junto con los callos que le levantó la montura, también se levantaban firme las escuelas, las iglesias y las familias cristianas, en el camino del cura Brochero, como pedazos queridos de su corazón de pastor. (…)

Cura Brochero 1170

 

“Prisionero de los vicios, el alcoholismo, las peleas y las pasiones desordenadas, estaba el paisano con su familia en los tiempos de José Gabriel Brochero en Traslasierra. Estaba atado, encadenado, condenado a la miseria y a la desgracia. Como dice el Evangelio, ‘Jesús se conmovió porque estaban errantes como ovejas sin pastor’. Y como Jesús, el Cura Brochero sintió compasión. Con su sacerdocio, por la reconciliación y la comunión de Vida en el amor que Jesús ofrece, Brochero liberó a muchos paisanos y formó una comunidad que trabajaba unida por el bien de todos. (…)

“Brochero no paró hasta cumplir su sueño de tener en la misma parroquiauna casa de Ejercicios Espirituales. La inauguró en 1877 y llegó a reunir en ella tandas de 900 hombres y de 600 mujeres. En 1880 llegaron también a lomo de mula las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón para hacerse cargo de la Casa. A la muerte de Brochero habían pasado por la Casa 70.000 personas. (…)

“A lomo de mula construyeron la patria Argentina nuestros mayores, los próceresy también los santos, los beatos, los venerables, los siervos de Dios de nuestra tierra. José Gabriel Brochero fue uno de ellos (…). Volvé por un momento a 1870, cuando todavía cruzaban las sierras a lomo de mula o caballo, y trazá un camino sintiendo cómo te crecen los callos en las “posaderas” – como decía el cura Brochero. Y con ese camino, como si fuera un hilo, andá enlazando para Dios a fuerza de amistad y trabajo, tantos cristianos como personas encontrés. Imaginá que se crea una gran familia de hermanos y amigos que se ayudan a progresar en las condiciones de vida; a acercarse espiritualmente a Dios. Dibujá en este paisaje sobre la mula un cura de sombrero alón, con un corazón de amigo y sacerdote incondicional, y estarás frente a José Gabriel Brochero del Rosario, párroco en Traslasierra.”

Cura Brochero 1170

La Ceremonia de Beatificación tuvo lugar en la localidad de Traslasierra, provincia de Córdoba, el sábado 14 a las 10 de la mañana, con la presencia del enviado del Vaticano, cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Cura Brochero 1170
Anuncios

Nicolás, el milagro del cura Brochero, lloró y todo el pueblo se tiñó de emoción

Sólo en la lógica de que para Dios nada es imposible, se podía entender aquella escena. Nicolás Flores, de 13 años, llevaba en sus manos la reliquia de un pedazo de cerebro de quien estaba hace más de 100 años muerto. Mientras que él caminaba sin la tercera parte de su propio cerebro, la cual perdió en un accidente de tránsito. Y allí se encontraba, subiendo las escaleras del altar donde se oficiaba la misa de beatificación que convertiría por un momento al pequeño pueblo de Villa Cura Brochero en un apéndice de la Santa Sede y en el corazón de la cristiandad. El beato padre Gabriel Brochero ya está legitimado en la devoción de las comunidades que lo han conocido a través de sus obras. Ahora solamente queda un paso -la canonización- para llegar a los altares de la Iglesia universal.

Apenas bajó del altar y se sentó, Nicolás, el niño del milagro, como lo llaman en Córdoba, rompió a llorar entre los brazos de su madre, Sandra Violino. Todo había terminado por fin.

Tenía 11 meses cuando volvía desde la capital cordobesa hacia Mina Clavero donde vivía con su familia, cuando un vehículo que venía de frente lo dejó sin signos vitales. Su padre, Osvaldo, invocó al Cura Brochero inmediatamente, y desde ese momento comenzaron a sucederse una maravilla tras otra. “Los médicos nos entregaron un niño con vida vegetativa, que había perdido masa encefálica y ósea creaneana, la mitad de su hemisferio izquierdo era inexistente. Se había salvado, pero nos habían anticipado que no caminaría ni hablaría y que sería ciego. Pero no nos quedamos con ese diagnóstico, Osvaldo y yo seguimos implorando al Cura Brochero su intercesión. Cuando de pronto milagrosamente comenzó a hablar de a poco y después a caminar. Va a una escuela niveladora de Córdoba y está haciendo sexto grado”, cuenta su madre que apenas puede hablar de la emoción.

En el predio de varias hectáreas, la familia Flores está en primera fila. A su derecha está el sector de los sacerdotes y seminaristas, y a la izquierda están los familiares del Cura Brochero, e invitados especiales. Y lejos, muy lejos, los miles y miles de fieles que llegaron de todo el país a esta celebración de beatificación del primer sacerdote beato de Argentina. Hay chicos que durmieron en el predio del Cristo Blanco -como se le dice a la zona- desde la madrugada. Colchas, mate, guitarra y rosarios fueron imprescindibles para combatir el frío -por debajo de los dos grados- y el sueño.Oscar y Leandro Fernández, son dos marplatenses, padre e hijo, que llegaron a Villa Brochero para celebrar a su protector y llevar el mensaje de esta fiesta a través de la radio Iglesia Gaucha que conducen en la 101.3 del dial de la Costa Atlántica. Todavía tapadas con colchas azules, Ariana Paredes, Dana Moyano y Guadalupe Nieves, de 16 años, todas de Villa de Soto, Traslasierra, siguen remoloneando en el piso, apretadas unas contra las otras como tres cachorritas para protegerse del frío. “Nunca nos imaginamos ver tanta gente en este lugar, es maravilloso. Aquí todos los jóvenes somos devotos del Cura Brochero, es el que nos inculcan en la casa, especialmente los abuelos”, cuenta con decisión Ariana.

No sólo hay laicos contentos, los sacerdotes y monjas tienen la sonrisa instalada en el rostro en forma permanente. Gonzalo Vadell, Benjamín Tonetti,Leandro Guillén y Emiliano Arrieta, todos del Seminario Mayor de Tucumán, ven en el Cura Brochero un ejemplo a seguir; un “cura con olor a oveja”, dicen. El padre Gregorio Paz apenas camina con bastón. Es ermitaño, de una comunidad de la diócesis de Concepción. “Estoy feliz porque monseñor José María Rossi nos levantó la clausura para poder venir a la beatificación del Cura Brochero. Mi único problema era que no tenía dinero para venir, pero la Providencia hizo que la esposa de mi cardiólogo, al enterarse de esto, me ofreciera traerme ella misma en su auto, por eso estoy aquí. Seguramente Brochero, que no se cansaba de visitar y de estar con el pueblo, nos quería tener a todos los curitas, sus hermanos, cerca de él en este momento de tanta justicia y felicidad para los argentinos”, confiesa.

En Villa Brochero, la misa terminó después del mediodía (comenzó a las 10 en punto) pero la fiesta continúa todo el fin de semana. Con frío, con alegría y con ponchos como vestimenta privilegiada de chicos y grandes.

Muchos tucumanos en la ceremonia.- Un gran numero de tucumanos viajaron a la beatificación del Cura Brochero. No solo estaba el Seminario Mayor casi a pleno, comenzando por su rector, el padre Amadeo Tonello, sino también la comunidad de las Esclavas del Corazón de Jesús. Varios colectivos con unas 300 alumnas llegaron a la villa. “Ocurre que a nuestra Madre Catalina la trae justamente el padre Brochero para que se hagan cargo de un colegio de niñas; ese colegio fue el nuestro, que se instaló en Córdoba y de allí se difundió para todo el país”, explican entusiasmadas las docentes María Rosa Barbera y Adriana Agüera. “En nuestro colegio se realizan los ejercicios espirituales ignacianos que promovía el padre Brochero. Son de tres y de siete días y se realizan en la Casa de Belén”, contaron las docentes. “El Cura Brochero visitó Tucumán cuando fue a buscar a los obreros que trabajaban en la caña para traerlos a esta villa para hacer los ejercicios espirituales”, añadieron.

Palabras de Francisco.- La carta apostólica del Papa Francisco fue el momento más esperado de la celebración. En ella el cardenal Angel Amato expresa la decisión del Santo Padre de que el Cura Brochero sea considerado beato por la Iglesia. También señala que el día de su fiesta será todos los 16 de marzo de cada mes. La ceremonia fue muy emotiva. Desde el altar describieron a Brochero como “un pastor con olor a oveja”. Estuvieron presentes el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota; y el jefe de Gobierno la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, entre otras autoridades. Se calcula que hubo más de 100.000 personas. Muchos jóvenes madrugaron en Villa Cura Brochero, esta pequeña localidad de poco más de 7.000 habitantes (foto).

Enfermeras felices.- Las hermanas enfermeras Alicia, Nancy, Norma y Graciela, todas hijas de San Camilo, llegaron a la celebración con sus hábitos y sus delantales con la cruz roja. “Estamos felices de participar en la fiesta”, dijeron.

Visitaba a su familia y vecinos.- Mary Battistini de Córdoba, capital, recuerda que su abuela le contó que de chica su madre tomaba mate con el padre Brochero. “Tenemos fotos en casa que así lo atestiguan”, dice orgullosa. “Mi abuela, Manuela Ferreyra, vivía en Santa Rosa, los pagos del cura Brochero, y cuando él visitaba a su familia, iba también a visitar a los vecinos”, cuenta.

Comentar 2

EL BEATO BROCHERO UN PASTOR CON OLOR A OVEJA

lomo de una mula, con un sombrero y un poncho, José Gabriel Brochero, el “cura gaucho”, es un modelo para sus vecinos de las sierras de Córdoba, proclaman una y otra vez el milagro que hoy lo convirtió en el primer beato argentino del papado de Francisco.

Nacido en la villa cordobesa de Santa Rosa, en 1840, José Gabriel del Rosario Brochero, desarrolló toda su actividad pastoral en las sierras de Córdoba hasta su muerte, en 1914, en Villa del Tránsito, víctima de la lepra.

Se ordenó sacerdote con 26 años en Córdoba, a unos 700 kilómetros de Buenos Aires, y de inmediato se volcó en la atención a los enfermos de cólera hasta que, en 1869, se hizo cargo del curato de la región de Traslasierra, donde desarrolló una intensa labor pastoral ocupándose de comunidades empobrecidas y olvidadas.

Tras su muerte, creció aún más su popularidad en las serranías cordobesas y el pueblo donde vivía, Villa del Tránsito, adoptó el nombre de Villa Cura Brochero en homenaje al hombre que ayudó a su desarrolló, abrió caminos y logró que tuviera hasta un acueducto para contar con agua corriente.

A finales de la década de los 60 se inició el proceso de canonización por su trabajo pastoral, pero no fue sino hasta 2004, bajo el papado de Juan Pablo II, cuando la causa cobró impulso y se activó el procedimiento.

Además de por su intenso trabajo pastoral, Brochero pasó a la categoría de beato por un hecho mucho más reciente aprobado por el Vaticano el pasado diciembre: su supuesta intercesión en la curación de Nicolás Flores, que sufrió un grave accidente de auto en el año 2000, cuando sólo tenía once meses, quedó en estado vegetativo y, según los médicos, sin esperanzas de recuperación.

Se ordenó sacerdote con 26 años en Córdoba y de inmediato se volcó en la atención a los enfermos de cólera. Foto: EFE

Sin embargo, sobrevivió, a los cinco años comenzó a hablar y a moverse y hoy, con 13 años, “está fantástico, es un niño prácticamente normal, sólo tiene una hemiplejia en el lado derecho del cuerpo, pero camina, habla, va al colegio, juega, es feliz”, explica su madre, Sandra Violino.

Para la familia de Nicolás, y para la propia Iglesia, la clave de la recuperación del niño no es otra que la fe en Brochero, a quien el padre del pequeño se encomendó cuando su hijo estaba al borde de la muerte.

En mayo del pasado año, una junta médica declaró que la recuperación del niño carecía de explicación científica y, en diciembre, Benedicto XVI firmó el decreto de beatificación que validaba el milagro de Brochero, el octavo beato argentino. Desde que se anunció la beatificación, la Villa Cura Brochero se ha convertido en un centro de peregrinación de fieles para visitar su tumba, la Casa de Ejercicios Espirituales que edificó y su vivienda.

Transformar con la mirada

“Brochero transformó la villa interiormente, con una mirada para descubrir las riquezas de cada persona, esa mirada con la que Dios nos mira”, opinó el padre Jorge Frigerio, director del Centro de Estudios Brocherianos.

En 1869 Brochero se hizo cargo del curato de la región de Traslasierra. Foto: EFE

“Él vio como Dios nos ve y se lanzó en esa aventura y así transformó a las personas. Brochero es un constructor de entramado social”, agregó. Tal vez, ese fue el mayor milagro de José Gabriel Brochero, un cura con “olor a oveja”, como alguna vez se refirió a él Jorge Bergoglio, hoy el papa Francisco.

Ahora, la iglesia de Córdoba sigue con atención la evolución de otro niño, de dos años, oriundo de la provincia, que fue dado por muerto tras permanecer sumergido varios minutos en una pileta de natación que su padre cuidaba en la localidad de Mina Clavero.

Fiel a su compromiso con el pueblo, Brochero promovió, además de sus intervenciones, una casa de retiros por la que pasaron más de 70.000 fieles que realizaron ejercicios espirituales ignacianos, en la ciudad que hoy lleva su nombre.

BEATIFICACION DE NUESTRO QUERIDO JOSE GABRIEL BROCHERO

.- La beatificación del cura José Gabriel Brochero, aprobada ayer por el papa Benedicto XVI, hizo estallar de júbilo a los feligreses de su pueblo natal Villa Santa Rosa y de Villa Cura Brochero, donde desarrolló su obra social y religiosa. En ambos lugares tronaron campanas, pirotecnia y gritos de algarabía de la gente que adoptó a Brochero como un símbolo.

La increíble salvación de un bebe de 11 meses que en un accidente de tránsito sufrió fractura cerebral con pérdida de masa encefálica, por quien la ciencia médica ya nada podía hacer, fue acreditada como un milagro del llamado “cura gaucho” que los padres de la criatura le encomendaron.

La comprobación del milagro atribuido al sacerdote se produjo después de un largo proceso, que comenzó en Córdoba y finalizó ahora en el Vaticano. Para el futuro ya se piensa en gestionar su consagración como santo, según confió Dante Simón, el vicario judicial que intervino en el proceso.

En el Arzobispado de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez reunió a la prensa para anunciar la noticia, junto a los padres del niño salvado por el milagro brocheriano. “Me llena de alegría y emoción. Es un hombre que gastó la vida en Traslasierra predicando el Evangelio y buscando también una vida cada vez más humana y más digna para los fieles de su parroquia”, dijo Ñáñez.

Al destacar la beatificación que se formalizará en septiembre próximo, Ñáñez expresó que Brochero era “un modelo para los sacerdotes, para los creyentes y para la Iglesia” y enumeró su obra pastoral.

Su tarea abarcó la asistencia social, construcción de escuelas, caminos y hasta la concreción del trazado ferroviario que unió la capital provincial con el valle de Traslasierra, divididos por la cadena montañosa de las Altas Cumbres. Ese tortuoso trayecto Brochero lo transitó infinidad de veces a lomo de mula.

Ante los periodistas, Sandra Violino y Osvaldo Flores, los padres de Nicolás -el niño salvado por el milagro- se mostraron felices por la beatificación y se declararon “brocherianos de la primera hora”, ya que siempre adhirieron a la obra del cura y encomendaron su matrimonio y el posterior embarazo a Brochero. Más aún, dijeron que cuando ocurrió la tragedia automovilística le imploraron que salvara la vida del bebe.

Sandra dijo a LA NACION que Nicolás -hoy tiene 13 años y acaba de concluir la escuela primaria- “tiene una profunda fe y ha vivido esta realidad. Comparte la misa en Villa Cura Brochero y visita la tumba (del sacerdote)”.

“Nos dijo que está muy emocionado y que sentía mucho amor en su corazón”, agregó. Y justificó su ausencia ayer en el Arzobispado al indicar que prefirieron preservarlo de todo este proceso.

Señaló que la familia estaba segura de la beatificación y que desde el día del accidente del niño rezaban diariamente para pedir la consagración del cura.

A su vez, el perito médico que intervino en la causa, Carlos Rezzónico (ex ministro de Salud de la provincia), expuso un descarnado informe sobre la situación que afrontó el bebe al ocurrir el accidente y concluyó que su recuperación “fue inexplicable” para la ciencia, aunque aclaró que los médicos no podían hablar de milagro.

Recordó que en el percance, ocurrido el 28 de septiembre de 2000, el niño experimentó “un severísimo trauma craneoencefálico” y que “como sucedió en ruta sin recibir auxilio inmediato debió afrontar una situación vital sumamente crítica con riesgo de muerte inmediata y de sufrir además severas lesiones del encéfalo”.

Agregó que “tuvo un riesgo de muerte casi del 100%, como lo señala la literatura referida a una lesión traumática craneoencefálica, con fractura y pérdida de sustancia ósea y masa cerebral acompañada de hemorragia externa e intracraneana”.

El médico indicó: “[El bebe] careció de ayuda inmediata fundamental para su reanimación, no se lo pudo intubar ni canalizar un vaso periférico para tratar su estado de shock. Se tardó más de una hora para proporcionarle tratamiento efectivo hasta llegar al Servicio de Emergencia del Hospital de Niños de Córdoba”.

Nicolás debió superar tres paros cardiorrespiratorios, uno de ellos de 15 minutos de duración.

Puntualizó que la recuperación del niño “excede claramente lo esperado, pues era remota su posibilidad de vida y, en el caso de sobrevivir, sólo con riesgo de permanecer con severos impedimentos neurológicos”.

Remarcó que “por el contrario, se dio una restauración esencial de las funciones cerebrales: cognitiva, motora y sensorial”.

Concluyó que “la naturaleza se vio auxiliada por la intervención de factores que nuestros conocimientos médicos no explican” y que así lo entendió la junta médica del Vaticano para atribuir el milagro al cura Brochero.

Una vida consagrada

Amplia tarea del sacerdote en el Valle de Traslasierra

  • Trayectoria José Gabriel Brochero había nacido en 1840 en Santa Rosa del Río Primero y murió en 1914, afectado de lepra
  • Iniciativas No sólo asistió enfermos y salvo vidas, sino que promovió una casa de retiros, una escuela para niños, la construcción de caminos y la extensión del ferrocarril

El milagro del Beato José Gabriel del Rosario Brochero, mucho se hablo de él, pero lo cierto es que poco sabíamos.

 

Un milagro es algo que no tiene explicación lógica, una persona que muere y recupera la vida otra vez, allí no hay ninguna duda hay una Intervención de lo divino. El Papa hoy con su firma, afirma y da fe que lo que sucedió con la intervención del Beato José Gabriel del Rosario Brochero es un MILAGRO. Hasta ayer era un presunto milagro hoy es una realidad, este es un camino que emprende Brochero, que lo traslada gracias a la fe a un nuevo desafío, al de la Santificación, y en especial a los sacerdotes argentinos que tienen un modelo cercano a la Fe.

Todo sucedió en el año 2000, con el nacimiento del nuevo siglo, una familia del Valle de Traslasierra, se trasladaba en sentido Córdoba Mina Clavero, y a la altura de Falda de Cañete sufren un accidente automovilístico en el medio de la noche. Lejos de saber que el destino le depararía, minutos antes del accidente viajaban el padre, madre, abuelo, abuela del niño del milagro. En el siniestro que arrojo la inmensidad de la oscuridad de la noche fue muy poco lo que se pudo hacer, pues nadie vio el auto que venía sin luces y que finalmente impacto contra esta familia. En el choque, falleció el abuelo, mientras que la madre y abuela sufrieron importantes golpes y quebraduras, mientras que el padre del menor fue el único ileso. Cuando el padre reacciono, atino a sacar del auto a Nicolás, un bebe de 11 meses, el estaba en los brazos de su madre, al retirarlo el niño tenía sangrado de su cabeza, y estaba gravísimo por los golpes.  Allí, en medio de la inmensidad de la noche el papá de Nicolás implora a Brochero la vida de su hijo, efectuando en el ruego respiración y masajes para recuperarlo del trauma. Afortunadamente una mujer detuvo su marcha y ayudo en los primeros auxilios, llegando una primera ambulancia con paramédicos, los cuales se encargaron de asistir a Nicolás. Mientras el era atendido, y ante la tardanza en el traslado el padre consulta por qué tanta demora le informan que había sufrido un paro cardiaco y que si no lo recuperaban no podían salir. Allí nuevamente  el ruego y después de media hora es finalmente trasladado rumbo al hospital de niños de Córdoba, en el trayecto sufre un nuevo paro del cual es recompuesto, hasta ese momento se sabía que Nicolás había sufrido un fuerte golpe en su cabeza, con pérdida de masa encefálica, con sangrado externo e interno, y dos paros cardiacos. Los pronósticos no eran alentadores, inclusive los médicos hablaban de ninguna chance de vida, pero su padre que viajaba en otra ambulancia y luego de asistir a su mujer y suegra en distintos hospitales llega para ver a su hijo. Nicolás tardo más de una hora en llegar a Córdoba, mas la media hora de reanimación que tuvo en el accidente, mas el tiempo de espera de ambulancia, todo daba por sentado que si vivía sería muy difícil que no sea en estado vegetal. Ya estando en la terapia y en asistencia plena sufre un tercer paro cardiaco, el cual tardan más de 15 minutos en recuperarlo. Nicolás estaba al borde de la muerte, el padre del niño, solo rezaba, implorando a Brochero que viva su hijo y que tenga las menores consecuencias neurológicas del caso. El equipo médico agotaba su esperanza profesional, pero un neurocirujano y después de haber recuperado a él bebe del paro decidió operar. Los médicos pidieron autorización para intervenir pero todos eran pesimistas del resultado, el padre de Nicolás le pide nuevamente por su vida a Brochero. Finalmente y lejos de obedecer cualquier regla lógica el niño sobrevive, y supera todo, recuperando en forma inmediata reflejos y signos vitales, sin duda, Brochero había intercedido.

Según la junta médica, esto que sucedió es algo que no reviste explicaciones científicas, Nicolás había resistido: Tres paros cardiacos, los primeros en condiciones muy extremas, una en el lugar del accidente, otra en viaje, y el tercero en el hospital. Tenía un sangrado externo e interno, media hora tardaron en recuperarlo es decir en tenerlo con vida. Tardaron 60 minutos en trasladarlo al hospital, esto lo ponía en un estado muy crítico de vida. Este niño estaba en un estado desesperante, los médicos del hospital de niños en terapia no daban esperanzas, llego en un grado 4, el pronóstico de su perspectiva de vida era nulo. El bebe estaba en estado de shock, todos los elemento hablaban de un pronóstico de 100 % de muerte, pero vivió…

La vida de Nicolás fue sin dudas llena de milagros, sus padres decidieron hacer público su milagro en 2002, pero no fue oído, el niño seguía creciendo, pero no hablaba, sus padres debieron aprender el lenguaje de señas, pero siempre con el pedido a Brochero de que el mejorara, y el Beato sin dejar de sentir aquel primer pedido del padre de que Viviera con las menores consecuencias neurológicas, escucho y al mes de comunicarse con señas, Nicolás hablo.

El nuevo milagro ameritaba contarse, en 2005 nuevamente se comunico, pero nada, es así como se llego al 2007, donde finalmente se conformo la junta de proceso, se elevaron todas las pruebas, se superaron los interrogatorios de rigor, tanto científico como religioso, felizmente este año fue aprobado todo en el Vaticano, hoy el presunto milagro, es MILAGRO AL FIN. Nicolás, es hoy en la actualidad un joven de 13 años, normal, que termino su escuela primaria, que está en la secundaria, que habla Ingles, que es felíz, y que se entero de que él es, él niño del Milagro hace solo 15 días por intermedio de sus padres. Nicolás no asistió a la conferencia de prensa, asistieron sus padres acompañados por representantes de la iglesia, miembros de equipo médico, se hizo así para cuidar la figura del niño y con el tiempo el asumirá o no esta noble proeza que libro apenas con 11 meses de vida, de la mano del Beato José Gabriel del Rosario Brochero.-

NR: Preservamos nombres y apellidos por resguardo de los protagonistas y velar por su seguridad.-

 

SE APROBO EL MILAGRO!!!!!!! YA DOS PASITOS DE LA BEATIFICASION!

Solo restan dos pasos que llevarán al Cura José Gabriel del Rosario Brochero a los altares como beato, luego que la semana pasada la Junta Médica de la Santa Sede, constituída por la Congregación Pontificia para las Causas de los Santos, reconociera que la curación atribuida a la intervención del sacerdote cordobés “supera a la ciencia médica” y se puede considerar como un “milagro”. Lo que viene será una junta de teólogos que analizará si todo lo realizado se hizo de acuerdo a la fe, es decir, que se determine la relación causa-efecto entre la oración pidiendo la intercesión de Brochero y la curación del niño. En caso de ser favorable este veredicto, un grupo integrado por cardenales y obispos tomarán el pedido de la junta de teólogos y le pedirán al Santo Padre la beatificación de Brochero. Todo esto es probable que ocurra en setiembre próximo.

La sanación de un niño tras un grave accidente es el milagro que seguramente le permitirá al “Cura Gaucho” ser declarado beato en breve, muy posiblemente a inicios del 2013. El acto central por la beatificación se realizará casi con seguridad en Villa Cura Brochero, en el corazón de Traslasierra, en las sierras cordobesas.. Hace diez años, este niño sufrió un accidente grave en la Ciudad de Córdoba, con paros cardiorrespiratorios serios y prolongados. Lo milagroso del caso es que el pequeño mejoró sorpresivamente tras las oraciones “en favor de la vida” encomendadas al Cura Brochero.

Con su clásica imagen a lomo de mula y vestido con poncho, atravesando el valle de Traslasierra, Brochero es conocido como el “cura gaucho” y muchos en la Iglesia Católica de Argentina lo consideran modelo de sacerdote. Nacido en 1840 en la localidad cordobesa de Santa Rosa del Río Primero, fue el cuarto hijo de diez criados en una familia católica. Brochero se ordenó sacerdote en 1866. Como ayudante de la catedral de Córdoba, le tocó confortar a los afectados por una epidemia de cólera. Maestro en filosofía, fue prefecto de estudios del seminario local. Durante más de 50 años cruzó las sierras de la provincia para asistir enfermos, salvar vidas, contribuir al desarrollo de la región y llevar la palabra de Dios en medio de dificultades

Promovió una casa de retiros, por la que pasaron más de 70.000 fieles, en la ciudad que hoy lleva su nombre: Villa Cura Brochero, pegada a Mina Clavero. Creó una escuela para niñas, construyó caminos e impulsó la extensión del ferrocarril, entre otras obras. Murió en 1914, enfermo de lepra, contraída luego de visitar a un enfermo y compartir unos mates, en plena misión pastoral.

El Cura Brochero se hizo conocido también por las gestiones que hizo ante el entonces presidente Miguel Juárez Celman para pedir el indulto del criminal Santos Guayama y darle oportunidad de regenerar su alma en la casa de ejercicios espirituales. Pero no pudo evitar que Guayama fuera fusilado.

En otra ocasión, cruzó con su mula el río Panaholma, que estaba crecido y amenazante, para dar auxilio espiritual a un enfermo grave. Le vendó los ojos a la mula y le dio para adelante. “Cualquier día voy a permitir que el diablo me lleve un alma”, contó al explicar su actitud. El “alma” que mencionaba ¡era la suya! Así de arriesgado era Brochero a la hora de dar la vida con tal de evangelizar.