DESTACAN AL CURA BROCHERO COMO EJEMPLO MISIONERO

Buenos Aires y Córdoba, 27 de febrero (Télam).- El cura Brochero, cuya beatificación impulsan en el Vaticano, fue puesto como ejemplo de vocación en la asamblea anual de las Obras Misionales Pontificias realizada esta semana en Capital Federal y que abrió el martes con una misa el nuncio apostólico, Adriano Bernardini.

La calidad espiritual y la obra realizada por Brochero en Córdoba fueron tema de la primera jornada del encuentro, que concluyó este viernes en la sede de Medrano 737, en Almagro, donde se reunieron 53 directores de obras misionales de las Diócesis católicas en el país.

El ejemplo que legó el sacerdote, quien murió enfermo de lepra y casi ciego y sordo, fue resaltado por el jesuita Julio Merediz, del obispado de San Miguel -oeste del conurbano bonaerense-, vice postulador de la causa para la beatificación, con la consigna “Animarnos a la misión con el cura Brochero”.

José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 cerca de Santa Rosa de Río Primero, a unos 60 kilómetros al este de la capital cordobesa, fue el cuarto de los diez hijos de una familia cristiana y se ordenó sacerdote en noviembre de 1866.

Tras un primer destino de dos años en la capital provincial lo enviaron a San Alberto, Valle de Traslasierras, pero al tiempo se instaló en Villa del Tránsito -hoy Villa Cura Brochero, 186 kilómetros al noroeste de la ciudad de Córdoba-, en la que permaneció tres décadas.

En 1867, durante el primer brote de cólera en Córdoba, se jugó la salud y la vida sin ningún reparo al momento de atender y consolar a un moribundo o ayudar a sostener a los deudos. La misma fe puso en todo lo que hizo, que fue muchísimo.

El “cura gaucho” construyó con sus fieles más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias; fundó pueblos, se preocupó por la educación de todos y consiguió que les instalen mensajerías, oficinas de correos y estafetas telegráficas, en su afán de mejorar sus condiciones de vida y acercarlos a Dios.

También proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierras uniendo Villa Dolores y Villa de Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se encontraban, “abandonados de todos pero no por Dios”, como solía repetir.

Brochero predicó el evangelio en el lenguaje popular para hacerlo comprensible a sus oyentes y celebró los sacramentos llevando siempre lo necesario para la misa en las alforjas de su mula.

Si de suministrar el último sacramento se trataba, no había temporal que lo detenga: “Ya el diablo me va a robar un alma”, decía el cura, que se ocupó de todos pero especialmente de los pobres y alejados, a quienes buscó solícitamente acercar a la fe.

Del 15 al 19 de marzo celebrarán en Villa Santa Rosa la “Semana Brocheriana” y el 16, día de su cumpleaños, habrá una procesión desde la casa natal del cura hasta el templo.

Brochero es “modelo de sacerdote”, dijo el obispo de Formosa, José Vicente Conejero Gallego, titular de obras pontificias en Argentina y presidente de la comisión de Misiones de la Conferencia Episcopal, luego del almuerzo que puso fin a cuatro días de análisis de lo hecho y planificación de lo que sigue.

Pero ese modelo no se limita a la función sacerdotal, señaló a Télam monseñor Conejero, porque “dar la buena nueva” de Jesús es misión “de todos los bautizados” católicos y comienza con “iluminar la vida propia, el trabajo, la familia, la convivencia”.

“Como dijo Juan Pablo II, la fe se fortalece dándola”, citó el prelado, quien encabeza las obras misionales en Argentina con los obispos de Jujuy, Concordia (Entre Ríos) y Laferrere (conurbano).

“Hay unos 700 grupos misioneros en el país”, con muchos jóvenes e inclusive “familias que con sus niños se van a predicar a Angola, Mozambique” y otros países azotados por hambrunas, guerras y todo tipo de carencias, para llevar la palabra de Dios, explicó.

“Antes de partir les imponen el crucifijo”, dijo Conejero y mostró la cruz sobre su pecho, y “hay una misa de despedida que es muy emocionante”.

Un afiche elaborado en forma artesanal define e invita, en el ingreso a la sede de Almagro donde esta semana el cura gaucho fue puesto como modelo, a cumplir en favor de los demás con el primer y gran mandato católico: amar. A Dios por sobre todas las cosas y, en consecuencia, al prójimo.

“Misionero es aquel que ama con la fuerza del corazón de Dios”, reza el cartel. Y vaya si lo hizo Brochero. (Télam) oeo-aem-dsg 27/02/2010 15:24

Publicado por VERONICA DIFUSORA BROCHERIANA en 06:00
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