CURA BROCHERO, UNA HISTORIA

p_semana_brocheriana__13_Cura Brochero, una historia Buenos Aires, 4 Nov. 05 (AICA) Tiene cuarenta y dos años, escribe desde hace más de diez, tal vez quince, pero el volumen que acaba de publicar, “Cura Brochero, un santo argentino”, es el primero que ve la luz con la firma de Guillermo Villarreal. Se explica: Villarreal es periodista, y su labor se halla dispersa (y casi siempre oculta) en diarios y revistas. La vida del Cura Gaucho resulta, pues, la ópera prima de este hombre de letras, lo que Villarreal es en definitiva. Con la salvedad, que en nada lo afecta, de que el género que practica lo identifica más con el intelectual “del momento”, del “día a dia”, que con los escritores profesionales. La obra fue publicada por la Secretaría de Culto de la Nación, lo que implica un homenaje oficial al presbítero José Gabriel Brochero, el incansable apóstol y civilizador de Traslasierra, cuyo proceso de beatificación sigue su riguroso y moroso curso en la Ciudad Eterna. Apresurémos a decir que el volumen resulta especialmente apto para esa multitud que cada vez tiene su vida más enajenada y por lo mismo dispone de muy corto tiempo (o de ninguno) para ilustrarse. La obra no es farragosa, carece de notas que remiten a cada instante al pie de página, o con demasiados nombres, fechas u obviedades que desalientan. La fórmula parece haber sido al pan pan, al vino vino, decir con menos palabras lo que otros han dicho, quizá de modo más erudito, pero poco accesible a la mayoría. Tampoco le falta nada. Más aún: agrega a lo ya conocido el estado actual del proceso de beatificación de Brochero y de otros compatriotas candidatos al honor de los altares. Se habla de las causas de Ceferino Namuncurá, Fray Mamerto Esquiú, Antonio Solari, José Américo Orzali, Mercedes del Niño Jesús Guerriv, Enrique Ernesto Shaw, Eduardo Pironio… Un catálogo grande y variado como para demostrar que los caminos hacia la santidad son muchos, no importa el nivel social, económico o intelectual de los postulantes. El libro arranca (¡no podía ser de otra manera!) con un reportaje al sacerdote jesuita Julio Merediz, vice-postulador de la causa de beatificación, al que comienza preguntándole “¿por qué el Cura Brochero es una suerte de emblema de la santidad auténticamente argentina?”, que obtuvo esta respuesta: “El Cura Brochero es ciertamente un emblema de la santidad en la Argentina porque nació, vivió y entregó su vida de 74 años generosamente para el pueblo argentino de las agrestes regiones del oeste cordobés, del norte puntano y de los llanos riojanos”. La entrevista sigue, es pura sustancia: preguntas que están en el ánimo de muchos y respuestas del que tiene la responsabilidad de conducir la causa, llena de recovecos y exigencias. Pero hay también una demanda original: “¿Por qué se buscan para la causa milagros de índole médica, cuando a mi sencillo entender su «gran milagro» fue la Casa de Ejercicios? ¿No caben estos milagros para la Congregación para las Causas de los Santos?” La demanda es perentoria y la contestación mesurada: “Coincido con usted en que la obra de la Casa de Ejercicios que aún hoy perdura es una especie ‘de milagro moral’. Para nosotros, los creyentes, ‘Dios estuvo allí’. Pero para que se considere un milagro tiene que verse abismalmente la ‘acción divina’, más allá de la acción humana extraordinaria y de la ciencia.” El ping pong se repite, pero no es latoso sino entretenido. Otra característica de esta biografía es el modo de novela que a ratos adquiere. “El acervo popular cuenta –escribe- que en una de sus tantas excursiones a La Rioja, Brochero debió detenerse en San Vicente para hacer descansar a su montura. “Ya ve, don Basilio [un amigo de la comarca]. No sólo tiene uno que luchar con los hombres para andar de predicación, sino con los animales”, le comentaba Brochero a su ocasional interlocutor, que no dudaba en hacerle un particular ofrecimiento: – ¿Le gusta? – Parece útil. – Es aguantador como pocos. – El que me conviene, pues. – Y bueno, es suyo. – Caramba, don Basilio… – Sí, sí, es suyo. Y no hablamos más de esto. “Desde entonces ese macho malacara se convirtió en su compañero fiel e incluso en inspirador de alguna de sus predicaciones, al cotejar que ese animal, como los hombres, tenía necesidades de retornar, de vez en cuando, a sus raíces. “¡Ah, mis amigos, ya los veo a todos ustedes aquí, muy mansitos, pero en cuanto salgan van a hacer como mi macho malacara, se van a volver a la tropilla de sus pecados!”, comparaba Brochero en una de sus habituales reflexiones espirituales.” (Del capítulo “De una mula a un macho malacara” (p.27). Habría mucho para decir de este libro.Y si bien es cierto que algunas transcripciones demasiado literales de que hemos abusado nos ha restado espacio para seguir espigando en la obra de Villarreal, en alguna medida dan la tónica de su contenido. La gigantesca tarea del Padre Brochero, su vida sacrificada hasta el heroísmo, el amor a los pobres, sus largas peregrinaciones para que no hubiera excluidos, la lepra que adquiere al tomar mate con un serrano enfermo, la ceguera, los sinsabores de toda alma privilegiada, sus iniciativas de bien público, están aquí a la vista. “Cura Brochero, un santo argentino” lleva Prólogo del arzobispo de Rosario y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Eduardo Mirás (“Es muy loable el propósito de dar a conocer la vida de este sacerdote, modelo de entrega a la vocación recibida”) e Introducción de su autor. (“Vale la pena contar su historia. Vale la pena conocerlo”). A lo que contribuye su animada prosa. Villarreal se graduó como licenciado de Periodismo en la Universidad del Salvador en 1987 y desde entonces se destaca como analista en temas religiosos de importantes medios de comunicación argentinos. Es redactor de la agencia AICA y columnista especializado en la agencia DyN, según nos advierte -entre otros merecimientos- la noticia de rigor sobre el autor y su obra.+ AICA – Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

6 Comentarios

  1. HOLA, SERIA MUY BUENO Q SE CLARIFIQUE EXACTAMENTE CUAL ES EL MILAGRO ATRIBUÍDO AL CURA GAUCHO PORQ NO ES CLARO EL HECHO. SE HABLA DE UN NIÑO Q SE SALVO MILAGROSAMENTE EN UN ACCIDENTE Y Q TENDRÍA 11 AÑOS Y DE OTRO NACIDO CON 5 MESES DE GESTACIÓN Y Q TIENE 19 AÑOS. CORRIJO EL DATO: SI SE TRATA DEL NIÑO NACIDO ANTES DE TIEMPO, HOY TIENE 23 AÑOS Y VIVE EN MINA CLAVERO. CONOZCO ESE CASO Y GOZA DE MUY BUENA SALUD. ACLARENLO POR FAVOR

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